Amarraditas al ayer quedaron mis ilusiones,
bucólicas evocaciones de aquello que no ha de ser.
Fuiste cántaro a mi sed y ensoñación de mil noches,
te adoré y sin reproches a un costado te dejé.
Porque ya mi corazón quiere reposar un rato
y aunque el amarte fue grato ya no encuentra más razón.
Fuiste luz de una esperanza, fuiste suspiro a diario,
primavera en mi calendario, pero ya ves… no me alcanza.
Te dedico un poema Hombre de mi alma
mientras que se apaga una última luz.
Hubiese querido sentir que me abrazas
Para no decirte nunca más adiós…
Haberme perdido en tus laberintos
cantar en tu oído mil versos de amor,
transitar tu cuerpo cansado y dolido
para convertirlo en mi devoción.
Y sanar tus miedos, y llenar tu vida,
y ser yo la guía de tu corazón,
regarte de besos y darte alegría,
yo se que te haría brillar como el sol.
Tengo un gran rebaño de ovejas cansadas
durmiendo en mi almohada pensando en tu amor.
Y yo no me duermo me quedo acostada
tejiendo mañanas que nunca son hoy.
Te dedico un poema Hombre de mi alma
por tu cumpleaños al que falté yo:
ésta que está lejos, ésta que te ama,
que esperaba el alba muriendo de amor.
Porque yo no soy… Porque tu eres todo
Porque todo dice que no habrá un nosotros…
Y te quiero igual, tanto… que bendigo
mi mal, este mal, de que no seas mío.
|