Boca arriba con los brazos laxos, sin sonrisa dibujada, sin truenos ni relámpagos…
Boca arriba el cielo raso con sus grietas grises, y una mosca diminuta cuya cabeza devoró una araña…
Boca arriba, los sueños se escapan como pájaros de tarde de verano…
Boca arriba, extraño ese cigarrillo importado que una vez robé de tus labios…
Boca arriba, tan lejos de la tierra, el cielo está tan cerca que ya empiezo a adivinarlo.
Boca arriba recuerdo ráfagas de dicha y las sonrisas que más amo…
Boca arriba me imagino una hoja en blanco y una pluma inagotable con mis mejores poesías por venir…
Boca arriba me pregunto: ¿Para qué este último intento de revertir lo irreversible?
Boca arriba la saliva se escurre por mis hombros y una lágrima caliente se me escapa de los ojos.
Boca arriba… Si! Los oigo! Como clarines de guerra, salvadores en arrojo, dirigiendo la estrategia de la batalla final!
Apenas puedo verlos pero están, y desconfían, y se mueven, y se excitan, y alguien grita gravemente: “Despejen!”, y la fritura del electroshock en mi pecho a más de doscientos joules, no puede devolverme la alegría de un minuto más en esta vida.
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