Ha renacido en mi
Un canto silenciado por el ritmo
(Celeridad de tiempo… profundidad de abismo…)
para endulzarme la sien con sus bellas caracolas de sonido.
De repente aquí, como si nada,
dando cabriolas en mi pelo y en mi espalda
cuál si nunca te hubieses ido.
Como una risa lejana, querida se avisora,
que llegas a despertar las ansias
y a espantar las sombras.
Salvavidas de mi alma
(que parece seguir sola,)
porque bueno es que llegaras
y me hablaras hoy de ti
y arrullaras sin demora
a este emparchado corazón que te buscaba
aunque negara:
que necesita de tu canto, Poesía,
a cada hora!