Quizás no merezca el camino de luz que me abren tus pasos,
ni la fantasía de ser quien tú quieras cuando lo apetezcas...
Quizás no merezca ser la poseedora de un nido en tus brazos,
ni destinataria de cada susurro con que me alimentas...
Tal vez tu capricho no sea mi nombre latiendo en tu sangre
ni mi piel tan blanca como blanca escarcha, cuando no la tocas,
ni mis labios rojos la fuente deseada en donde abrevarte
cuando ya cansado, sediento y gastado vuelvas de otras bocas...
También es posible que no me recuerdes cuando por ti vivo,
ni pienses que existo, cuando indiferente rehúsas llamarme.
En cambio yo grito a los cuatro vientos tu nombre divino
y no me imagino, vivir sin amarte, siquiera un instante. |