Queridos amigos: lectores, escritores, artistas, curiosos... Sean todos bienvenidos!!!
Algo de mi... soy una mujer de 42 años, agradecida a Dios por la vida y los afectos. Me gusta la lectura, informarme, comunicarme, expresarme, y pasarla bien sola o en compañia.
Me apasiona escribir sobre diversos temas y estilos, lo hago desde los 14 años, cuando descubrí este amor gracias a una profesora de literatura, Adriana Meneghetti, que vió mis primeros escritos y me alentó a seguir. Publiqué algunos trabajos en el semanario "El extranjero" de mi Villa Gesell querida, donde viví 25 años hasta abril de 2007. Fui maestra de 1er y 3er grado en la escuelita n° 6 de Gesell.
Hoy trabajo en una empresa desempeñando mi profesión de enfermera en el ámbito laboral.
* Nunca participé en un concurso literario
* Nunca obtuve un premio
* Nunca dejaré de escribir!
* Mi primer libro, "COMPAÑEROS DE VUELO - ANTOLOGÍA", un compilado de poemas y relatos breves junto a otros autores y amigos.
Te invito a pasar y a renovar las emociones.
No me molesta que tomes algo que te guste de este espacio, pero tenés que saber, que deberás citar a su autora, aunque se trate de un fragmento, conforme a los derechos de autor. Gracias.
30/01/12 | 21:54: Edgardo Donato Díaz (Mariposas Azules) dice:
Otro bellísimo y muy bien logrado trabajo, buena amiga. Animado relato y descripción de afectos y sentires que habitan en el alma. Me encantó. Te dejo otro enorme y respetuoso abrazo.
30/01/12 | 21:41: Edgardo Donato Díaz (Mariposas Azules) dice:
Un muy bien logrado trabajo Viviana. Poética descripción de sentimientos íntimamente liados a la realidad. Me encantó, amiga. Te dejo mi abrazo. Con el respetuoso afecto de siempre.
El momento anunciado por la profecía se acerca. Únicamente el sacrificio de una jov... Ampliar
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Abanico de luces. Lebami
Sigo por aqui... uno siempre está volviendo a los lugares queridos, y este sin dudas es uno de ellos. Desde enero de 2008, he dejado por estas páginas momentos desesperados y felices, las he usado de refugio un sinfín de veces y es como como el altillo que nunca tuve para mi y mis escritos.
Por eso puedo estar dias... meses... sin entrar, pero se que siempre he de volver.
Gracias por hacerme saber y sentir que estás ahí, acompañándome.
El no sabe, que está tendida como siempre a su costado y no se duerme, que sus ojos se colgaron de un destello que atraviesa la persiana y que el sueño abandonó su mente, y el cansancio de su cuerpo fue ganado poco a poco por el miedo a su futuro y su presente.
El no sabe, que recita para sí un poema interno para iluminar un poco esa oscura desazón, atravesada por los ronquidos espasmódicos de él y sus lánguidos bostezos.
El no sabe, que sus ansias se han ido muy, muy lejos, y sus ganas se apagaron con el siglo, que cada noche sin duda será igual; que resignarse a la rutina, un sacrificio.
El no sabe que el estómago crepita porque el tiempo la amargó a destiempo, y ya no sabe cómo hacer para volver al punto cero.
El no sabe, que soñaba con amarlo y darle hijos, hacerse madre, de esos mismos que la vida le negó y no le nacieron.
El no sabe, que la mayor humillación del alma es el destierro de la sangre, que al ignorarla cada día la indignó y llenó de agujeros, como esa foto del civil de algún enero.
El no sabe que se madruga amaneceres hasta que el reloj la invita a levantarse, arrastrando su cadáver de esposa y de mujer amante. Que cepillará sus dientes, recogerá su pelo, y saldrá del cuarto lentamente sin un beso.
El no sabe, que la luna borroneada la acompaña hasta la esquina, mientras cuenta y rebusca en la cartera moneditas, que le den derecho a una hora de viaje de apretones y sofocos, pisotones y empañados cristales, de pegarse a tanta gente y para ellos no ser nadie. Rogará dientes adentro, por ese asiento descuidadamente vacío que la invite a sentarse justo dos paradas antes de bajarse...
El no sabe, que es un rito matinal cruzar la ruta entre bocinazos y frenadas insultantes, caminando las veredas polvorientas, o , encharcadas y embarradas tras la lluvia.
Al llegar a la gran reja suspirará, como segura de haber ganado un premio. Y después caminará con hidalguía, esbelta y sonriente, cruzará la galería al tiempo en que salude al vigilante que matea.
El no sabe, que su mágico refugio es el trabajo, donde siente que es la reina, y a destajo se retira (o se coloca)
la careta.
El no sabe que las 08 ella busca la cartera, enfrentada en el espejo confidente, que se maquilla y se peina, se acomoda el uniforme, se perfuma y se sienta en su sillón giratorio mientras se conecta a internet y se cruza de piernas. Revisa los correos, ve propagandas nuevas, relojea cada tanto disimulando la espera. Más o menos 08:30 el teléfono suena, vibra el alma de alegría y de emoción la voz le tiembla, como a una adolescente, como a una quinceañera. Ella espera su llamado y el llamado siempre llega.
- Hola linda, cómo estás? ... Que tengas un buen día... Te llevo un café y charlamos?
El no sabe que esas contadas palabras de un extraño hacen que se sienta bella, que los años no le pesen y que sienta que por un instante la vida se abre paso y se renueva.
El se duerme a su costado cada noche y cree que ella todavía está dormida. Sueña...
¡Te encontré Lebami!
Muy bueno tu relato. Espero más cuentos tuyos. Estoy segura que tus vivencias como docente y enfermera deben haberse plasmado en el papel.
hasta la próxima
Ana
Qué buen texto Viviana!. Me encantó porque es tan real que pude vivir cada instante de las cosas que él no sabe...
Felicitaciones!
Un beso
Virginia
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