Diferente a los estados anteriores
el paladar dilecto de mi piel lo sabe
porque sueña perfumes de deleite
aunque no ha conocido tus manjares
y me crecen caracolas en las manos
y las estrellas de mar
son espuma por mi espalda
bella, algo desnuda,
bañada de arena blanca
quiere ser rayo de luna
sobre tu claro nácar,
fundirse en aromas y murmullos
hasta construir poco a poco un nuevo idioma
y dejando a las lenguas el deleite
de explorar las frases todas,
acuñando poesía entre los besos,
extendiendo los brazos como axiomas,
postulando mandamientos en te quieros
y ensayando en gemidos una copla.
Pero apenas descubro mi delirio,
ave de cristal con las alas rotas
sale al espacio como un grito
y escabulle su rastro entre las sombras.
Oh pecado, codicia de la carne!
Ay de mi sueño más frágil que amapola!
que me deja este gusto de vacío
por saberte acariciado en otras olas. |