Tengo una melodía en la cabeza, sólo mía,
tengo una mariposa que se cierne sobre mis labios,
tengo una caricia espectante entre mis manos,
tengo un millón de dudas por descifrar en mi espalda.
Tengo un caramelo santo en la punta de mi lengua,
tengo un dulce pecado agazapado en mis caderas,
tengo un sueño de lunas que no duermen porque esperan,
tengo un laberinto de besos, y estarás perdido si entras.
Tengo noches de juego y bocanadas de risa,
tengo el descanso empeñado en un soplo de cenizas,
tengo ganas y desgano por amar a toda prisa,
tengo más de una vergüenza que contar... no debería.
Tengo fe de contrapunto y una marea en la carne,
tengo frío y tengo hambre, tengo el corazón desnudo,
tengo aciertos y también yerros para equilibrarme,
tengo espuma de silencios y temor de no encontrarte...
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