Cómo quisiera que sepas
sobre todo lo que siento,
poder llenarme de fuerza,
de una buena vez hacerlo,
y que abras tus oidos,
y que huya mi silencio,
para decir lo que escribo
sin verguenza por hacerlo...
Y me imagino en tus brazos
dependiendo de tus besos
que dibujan cada trazo
del afuera y el adentro,
y sucumbir muy despacio
a los placeres terrenos
esos que aún no has explorado,
esos que por ti yo invento...
Y tú, mi sol entre soles,
y yo, vestida de viento,
sin temor a los adioses
volando por nuevos cielos
de una edad que ya madura
entre cantos de deseo
que encuentra lo que no busca
y por eso es aún más bello...
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