Aquí te espero, tuya y mío
a la sombra del remanso
del sonido de los trinos
al mojar mis pies cansados
dibujando remolinos
y jugando a que encontrarnos
sea un sueño compartido,
a que vea con tus ojos
y tu veas con los míos
un paisaje de ilusiones
que comulgue los latidos,
mientras que la tarde pasa
remojándose en el río
y una luna remolona
se envuelve en pulido brillo
que iluminará las horas
que dure el canto de grillos
entre botes y canoas
que le saben el camino.
Y mientras la tarde mansa
apaga los suaves trinos
y mis pies casi violáceos
te dicen que tienen frío,
yo te espero como siempre
envuelta en ribera y río,
ensueño de pescadores,
chamarritas de rocío
que acunan un ansia blanca
hasta que vuelvas conmigo.
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